martes, 21 de junio de 2011

LA CALIDAD Y EL MUNDO GLOBALIZADO
Hoy en día las compañías de todo el mundo industrializado reconocen que la calidad del producto se traduce en ahorro de costos y en una mejora general. La industria de desarrollo de software no es la excepción, por lo que en los últimos años se han realizado intensos trabajos para aplicar los conceptos de calidad en el ámbito del software. Hablar de calidad del software implica la necesidad de contar con parámetros que permitan establecer los niveles mínimos que un producto de este tipo debe alcanzar para que se considere de calidad.
El problema es que la mayoría de las características que definen al software no se pueden cuantificar fácilmente; generalmente, se establecen de forma cualitativa, lo que dificulta su medición, ya que se requiere establecer métricas que permitan evaluar cuantitativamente cada característica dependiendo del tipo de software que se pretende calificar.
En este sentido se han realizado muchos trabajos que establecen propuestas para el establecimiento de los factores cualitativos que afectan la calidad del software. Entre los principales están los factores de calidad de McCall y aquellos propuestos por Hewlett-Packard (FURPS: Funcionality,Usability, Reliability; Performance, Supportability) .
Además se han hecho varios intentos por estandarizar los mecanismos de evaluación de calidad del software. Entre los principales están la familia de normas ISO 9000 (en especial la ISO 9001 y la ISO 9003–2)[5], el modelo de niveles madurez CMM (Capability Maturity Model)[7], el estándar para el aseguramiento de planes de calidad del IEEE 730:1984 [7], el plan general de garantía de calidad del Consejo Superior de Informática


QUIEN DEFINE LA CALIDAD

El usuario define la calidad
Debe entenderse que el usuario es quien define la calidad; debiendo la empresa complacer a los clientes, y no contentarse sólo con librarlos de sus problemas inmediatos, sino ir más allá para entender a fondo sus necesidades presentes y futuras, a fin de sorprenderlos con productos y servicios que ni siquiera imaginaban. Este conocimiento ya no debe ser sólo del dominio exclusivo de grupos especiales de una organización; sino que debe ser compartido y desarrollado por todos los empleados.
Una empresa que define la calidad sin tomar en cuenta a los consumidores corre con el riesgo de producir bienes y servicios con escasa o nula demanda, ya sea porque los clientes tienen otras expectativas y necesidades, o bien porque los competidores están generando bienes con un mayor valor agregado.
Por tales motivos es esencial para las empresas practicar tanto la investigación de mercado, como la inteligencia competitiva y el benchmarking.
Conocidos los deseos y necesidades de los consumidores, estos deben ser traducidas en términos cuantitativos y tangibles. Este proceso de traducción no es sencillo y requiere de la integración de conocimientos de mercadotecnia con ingeniería y administración, para que las necesidades del consumidor y las expectativas que desarrolló durante el proceso de selección del producto, puedan ser satisfechas completamente. Entre la técnica más importante para tales fines tenemos el Despliegue de la Función de Calidad (QFD), el cual sirve para realizar todo este proceso de traducción, ayudando a que la voz del cliente se despliegue a través de toda la organización.
La función de despliegue de la calidad tiene como objetivo asegurar que se cumplan las expectativas del cliente desde el diseño del producto, durante su proceso de manufactura, y hasta que es utilizado por el consumidor. En japonés se le llama ten kai lo cuál significa “despliegue”, refiriéndose a la idea de llevar las necesidades y expectativas del cliente expresados en su lenguaje (voz del cliente) a todos los involucrados en la organización, e ir en cada etapa “traduciéndolas” al lenguaje apropiado.
¿Quien define la calidad?
Los estándares o metodologías definen un conjunto de criterios de desarrollo que guían la forma en que se aplica la ingeniería del software.
La calidad del software la define o avala una Gestión de la calidad del software por ejemplo: ISO 9000, esto como política de calidad, se entiende como un conjunto de actividades de la función general de la dirección que determina la calidad, los objetivos, el control de la calidad.
Algunos de varios standares para software provienen de ISO 9000 quien rige la calidad mundial.
ISO/IEC 9126–1: Ingeniería de Software - Calidad de producto- Modelos de calidad.
ISO/IEC TR 9126–4: Ingeniería de software - Calidad de producto- Calidad en métricas de uso.
ISO 9241–11: Guías en Usabilidad.
Especificaciones: ISO 20282: Usabilidad en productos de cada día.
interfaz e interacción
ISO/IEC TR 9126–2: Ingeniería de software- Calidad de producto- Métricas externas.
Especificaciones: ISO 9241: Requisitos ergonómicos para trabajo en oficinas y terminales de trabajo.
ISO/IEC TR 9126–3: Ingeniería de software- Calidad de producto- Métricas internas.
Especificaciones: ISO/IEC 10741–1: Interacción de Diálogo - Control del cursor en edición de textos.
ISO 9241: Requisitos ergonómicos para oficinas con terminales visuales.
Especificaciones: ISO/IEC 11581: Iconos, símbolos y funciones.
ISO 11064: Diseño ergonómico para centros de control.
Especificaciones: ISO 13406: Requisitos ergonómicos de trabajo de paneles planos.
ISO 14915: Ergonomía de software para interfaz multimedia.
Especificaciones: ISO/IEC 14754: Interfaz de escritura manual.
Interacción
IEC TR 61997: Guías de interfaz de usuario en equipos multimedia de uso general.
Especificaciones: ISO/IEC 18021: Interfaz de usuario para dispositivos móviles. ISO 18789: Requisitos ergonómicos y sistemas métricos para pantallas.
documentación
ISO/IEC 18019: Guías para el diseño y preparación de documentación de software de usuario.
Especificaciones: ISO/IEC 15910: Documentación de procesos de software. de usuario proceso de desarrollo
ISO 13407: Diseño de procesos interactivos.
Especificaciones: ISO/IEC 14598: Evaluación de software.
ISO TR 16982: Métodos de soporte de diseños centrados en usuarios.
capacidad de la empresa
ISO TR 18529: Procesos descriptivos de vida de producto (lifecycle) otros ISO
ISO 9241–1: Introducción general.
ISO 9241–2: Guía en requisitos de acciones.
ISO 10075–1: Principios ergonómicos de carga mental, términos y definiciones.
ISO DTS 16071: Guía de accesibilidad en interfaz de usuario.

lunes, 20 de junio de 2011

DEFINICIÓN DE CALIDAD

Propiedad inherente a una cosa que permite compararla con la de su especie. Carácter, índole de una persona. Nobleza, importancia (hombre de calidad). Propiedad o conjunto de características de un elemento que le dotan de una ventaja competitiva. Es la totalidad de los rasgos y características de un producto o servicio que se sustenta en su habilidad para satisfacer las necesidades establecidas implícitas tiene muchas definiciones, pero la básica es aquella que dice que aquel producto o servicio que nosotros adquiramos satisfaga nuestras expectativas sobradamente. Es decir, que aquel servicio o producto funcione tal y como nosotros queramos y para realizar aquella tarea o servicio que nos tiene que realizar. Con todo y a pesar de esta definición el término “Calidad” siempre será entendido de diferente manera por cada uno de nosotros, ya que para unos la Calidad residirá en un producto y en otros en su servicio posventa de este producto, por poner un ejemplo. Lo cierto es que nunca llegaremos a definir exactamente lo que representa el término Calidad a pesar de que últimamente este término se haya puesto de moda.
Conjunto de características de un producto o servicio que le confieren aptitud para satisfacer las necesidades del usuario o cliente.
En algún momento se definió a la Calidad como: Lo que se hace bien y a la primera, concepto erróneo ya que, no se puede determinar la calidad de un servicio, producto o proceso, tomando en cuenta solo el aspecto de desarrollo, olvidando por completo al proceso de depuración que inherentemente involucra una serie de corrección de errores, por lo que, la definición de calidad esta mas allá de la observación de una parte de dicho proceso.
CALIDAD
La mayoría de los clientes busca calidad al mejor precio, sin embargo, lo que puede ser “excelente” para algunos, no lo es para otros. Cuando un individuo adquiere un producto o servicio, lo hace para satisfacer una necesidad, pero siempre espera que la “nueva adquisición” funcione como lo esperado, o al menos como se lo prometieron en el anuncio publicitario. Muchas veces la calidad se paga, justificando de esta forma el dicho de que “lo barato sale caro”.
¿QUÉ ES LA CALIDAD?
El significado de esta palabra puede adquirir múltiples interpretaciones, ya que todo dependerá del nivel de satisfacción o conformidad del cliente. Sin embargo, la calidad es el resultado de un esfuerzo arduo, se trabaja de forma eficaz para poder satisfacer el deseo del consumidor. Dependiendo de la forma en que un producto o servicio sea aceptado o rechazado por los clientes, podremos decir si éste es bueno o malo.
Muchas veces el nivel de calidad se mide de acuerdo a la reacción y preferencias del cliente. Desde el mismo momento en que éste llega al establecimiento comercial, sabe exactamente qué va a comprar y dónde ubicarlo, va directo al lugar donde se encuentra el producto de su preferencia. En ocasiones, no encontrará lo que está buscando, y por tanto se decidirá por otro producto de mayor o menor precio, sin embargo, cuando su nivel de preferencia se afinca en una determinada marca, el cliente prefiere seguir buscando en otros establecimientos en vez de resolverse con un producto sustitutivo.

Cuando esto ocurre, es muy posible que la calidad de ese producto sea alta, ya que está logrando que el consumidor no lo reemplace por otro. La calidad aporta nivel al cliente, pero no siempre el bolsillo del consumidor está preparado a invertir en ella. Sin embargo, cuando el individuo está pagando por un servicio, muchas veces la calidad de éste dependerá de la atención al cliente y de las mínimas incomodidades que éste pueda darle.
En algunas ocasiones, incurrimos en el error de pensar que un producto o servicio es de calidad porque lo escuchamos o leemos a toda en hora en la radio, prensa y televisión. Hay que estar mosca con las campañas engañosas, y no dejarnos persuadir por una marca, simplemente porque está de moda o es la más sonada. El cliente será quien finalmente decidirá qué es lo que mejor le conviene.